Entrepreneurship

Lecciones aprendidas de mi primer intento emprendiendo

Juan Murillo
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El Arjé Team recogiendo un microlote de café. En la foto estamos David y yo junto a unos caficultores. María Angélica fue quien la tomó :)

Arjé Coffee fue la primera empresa legalmente constituida de la cuál fui socio fundador junto con Maria Angélica Moya y David Delgado. En el pasado tuve distintas formas de “emprender” pero ninguna tan formal. A pesar de que Arjé ya no va más, me dejó un montón de aprendizajes que por más que haya leído en muchos libros y blogs, son de esas lecciones que hasta que no las vives no las aprendes.

Lanza rápido, falla rápido, itera y repite

Con Arjé tuvimos clara la primera parte, nos tomó menos de dos meses desde que ganamos el Angel Hack con la idea inicial hasta que lanzamos al mercado la primera caja. Luego, al ser un producto con cajas (el pedido mínimo eran 500) y empaques (que para que saliera económico debían importarse considerables cantidades) y otras razones nos costó un poco iterar, atrevernos a experimentar y probar cosas distintas con el producto. Esto de alguna forma nos dejó con esa sensación de: ¿Qué habría pasado si…? Para evitarlo hay que atreverse a innovar, sin miedo al éxito. Se deben buscar alternativas para que el producto y su evolución sea mucho más flexible. A veces uno cree que la idea es perfecta, pero la clave está en ir puliéndola en cada iteración.

Los primeros clientes son los más importantes

Esta frase nos la dieron María Fernanda Zúñiga y John Alexis Guerra Gómez, dos cracks que nos dieron un poco de su valioso tiempo para darnos palo semanas antes de una entrevista con Y Combinator. Fueron ellos quienes nos hicieron caer en cuenta que los primeros clientes, son aquellos que confían a ciegas en nosotros, no tienen referencias, no tienen nada. A pesar de esto, deciden probarnos, estos “early birds” son quienes más debemos intentar retener y consentir. Si confiaron en primera instancia, necesitamos saber por qué lo hicieron y cómo los podemos mantener.

Las ideas son de quien las ejecuta

Al principio tenía una mentalidad muy cerrada con las ideas, me costaba compartirlas. La verdad es que después de Startup School (cada ocho días debíamos explicar nuestra idea a desconocidos de diferentes países), aprendí que hablar de ellas sirve para medir como la perciben los demás e incluso, dependiendo de la persona, te puede ayudar a complementarla o a dar un contacto importante para que dicha idea funcione. Todo depende del contexto.

El equipo lo es todo

Cuando se trata de equipo es indispensable tener personas que manejen las áreas de negocio, en nuestro caso eran café y software. Afortunadamente di con un equipo inigualable. De no haber sido por la experticia de María Angélica en café, UX y diseño y el basto conocimiento de David en Software, backend, historia, ciencias, etc, no habría sido posible lograr lo que hicimos. De hecho en entrevistas como las de Y Combinator es algo que tiene un peso brutal. Evalúan la capacidad del equipo, esto porque en caso de pivotear o cambiar el enfoque de la idea, el equipo debe estar en capacidad de responder. Espero que en una próxima oportunidad se crucen nuestros caminos con alguna otra idea para mejorar y cambiar el mundo.

Las oportunidades no se van, las toma otra persona

Esta última es particularmente relacionada a la entrevista de Y Combinator. Tener la entrevista fue una oportunidad enorme y aunque las cosas no se dieron, nos queda el sentimiento de que lo intentamos todo. En dos semanas crecimos 400% implementando programas de referidos, estrategias de mail marketing, anuncios, “word of mouth”, de todo! Otra persona tuvo la oportunidad, pero nosotros adquirimos experiencia para la próxima entrevista.

Estas son apenas cinco de muchísimas más lecciones que dejó Arjé en mi vida. Muchas de ellas se pueden aplicar tanto la vida profesional como en la personal. Arjé además de las lecciones me dejo muchísimas experiencias, crecimiento personal y profesional, una relación muy especial con Maria Angélica y David, un cambio de mentalidad y esa chispa de emprender. Ahora veo cada problema como una posible oportunidad, pienso en posibles soluciones de una forma mucho más estructurada aplicando lo aprendido. Así que si estás leyendo esto es una señal para darle vida a esa idea que lleva un tiempo en tu cabeza, lo peor que puede pasar es que te queden muchos aprendizajes. ¡Sin miedo al éxito!

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