Life

Carbonara, café y código

Juan Murillo
bees

¿Qué tienen en común la carbonara, el café y el código? Si pensaste en la letra inicial estás parcialmente en lo cierto, pero el día de hoy me gustaría hablar de algoritmos. Cuando escuchamos el término suele sonar algo muy complejo y no los juzgo, puede llegar a serlo pero un algoritmo se puede definir como un "conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema". Sigue sonando complejo, pero ¿qué tal si pensamos en un algoritmo como un procedimiento, un paso a paso o varias instrucciones? Creo que pueden ver hacia dónde me dirijo.

Los algoritmos los encontramos en nuestro día a día, desde que nos levantamos, preparamos nuestro café, hasta que nos acostamos y hacemos nuestro ritual antes de dormir: cepillarse los dientes, lavarse la cara, empijamarse, etc. No me refiero al algoritmo detrás de nuestra alarma o nuestra cafetera eléctrica, sino más bien a su forma más sencilla: un conjunto de instrucciones que ejecutamos de manera inconsciente.

Los algoritmos cambiaron mi forma de ser, de pensar y de vivir. Cuando se estudia ingeniería de sistemas, particularmente programación, se cambia la forma de pensar, o más bien de estructurar nuestros pensamientos. Aún recuerdo mis primeras clases de programación en la universidad donde nos decían que de ahora en adelante todo lo veríamos como entidades y relaciones, y no podían estar más en lo cierto. Hoy en día veo las cosas un poco diferente, veo claramente cómo "los algoritmos" influyen en nuestro día a día y cómo se aplican en nuestra vida.

En el caso del café, con Arjé Coffee desperté mi interés por el café especial que no sabía que existía. El paso a paso para preparar un café influye directamente en el resultado final, en la taza. Tienes unas variables como lo son el café en sí, el método de preparación, el tiempo de filtrado, la molienda del grano, entre otras, con las cuales puedes jugar para obtener resultados distintos. Por otro lado, tenemos la carbonara, una de mis recetas favoritas, pero que como toda comida, tiene un paso a paso, un algoritmo. Freír panceta un tiempo determinado, batir un número determinado de yemas, agregar una cantidad determinada de queso, y poner dicha mezcla junto con pasta al dente a un nivel determinado de fuego es lo que llevará a un resultado final, una deliciosa carbonara. 

Programar es muy similar, tienes unas variables, luego unos pasos u operaciones con las cuales modificas o generas nuevas variables basadas en las iniciales y eventualmente llegas a un resultado final. Así que, la carbonara, el café y el código tienen mucho en común, algoritmos para poder prepararlos o crearlos.

Para finalizar me gustaría que cerraran los ojos y se tomen un par de minutos para pensar en cuántos algoritmos ejecutan en su día a día de manera inconsciente: preparar el desayuno, tomar el bus, conducir, revisar historias de instagram, reels, tiktoks, entre otros. Ahora, pensemos en cuántos algoritmos hay detrás de cada cosa que hacemos con un teléfono, un reloj, o una laptop. Si no logran dimensionar la cantidad no se preocupen, yo tampoco. Pero logré que por un par de minutos pensarán como lo haría un programador: siendo conscientes de la lógica, las variables y los algoritmos detrás de cada acción.

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